Testimonios

"...y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra"

(Hech 1:8)

Misión Chile

Testimonio

Luego de vivir muchas semanas santas sin comprender el verdadero sentido de la pasión de aquella persona que hasta aquel momento yo conocía como  Jesús -como yo siempre decía, la mejor persona que pudo pasar por la tierra- que murió crucificado, después de haber sido brutalmente castigado, soportando burlas y humillaciones, sin reclamar ni protestar contra nadie, cargando con una cruz que no era suya, por cumplir lo que el Padre le asignó para que los pecados de todos sean redimidos.

Nunca había escuchado que alguien pueda dar la vida por mí, me dijeron Jesús tiene algo que decirte, con miedo decidí buscar su palabra y lo que tenía que decirme.

Sentí el Amor tan grande de Dios hacia nosotros, ese amor tan grande, que entregó a su único hijo para el perdón de nuestros pecados; caminé con Jesús por el calvario, y en muchos momentos quise ayudarlo a llevar la cruz, sentía su dolor, pero al mismo tiempo era incapaz, ya que por mí él estaba allí, pero Él me dijo, camina conmigo, que yo estoy aquí para ayudarte a llevar tu cruz porque yo soy tu fuerza, y comprendí que nunca he caminado solo, que aquella voz de aliento era Jesús, que no debía buscar más donde quiera porque Él estaba a mi lado, pero sentí miedo cuando lo vi morir, y Él me tranquilizó, me dijo que era necesario para que el pecado muera, que no hay amor más grande que dar la vida  por los amigos y que no me aleje ni dude de Él, porque resucitará y cumplirá con su promesa de caminar junto a mí.

Sin darme cuenta había crucificado a Jesús día a día con mis actos, dejando mí cruz para que Él la lleve y permitiendo que el sepulcro quede vacío dudando de su resurrección, pero he llevado una venda en los ojos que no me permitía ver que Él está caminando conmigo y que con su sufrimiento, muerte y resurrección a abierto una puerta para mí que nunca se cerrará, que ha resucitado para mí, en mi corazón, para que tenga vida y permanezca en el Padre, como él permanece en mí.

Puedo decir que Jesús no es la mejor persona que ha pasado por el mundo, porque Él sigue aquí con nosotros, siendo la fuerza que nos ayuda a caminar, la resurrección de cada mañana, el surgir de cada vida y la esperanza de un mundo mejor.

¡CRISTO VIVE ANUNCIALO!

Paúl

Testimonio

Dedicarle tiempo a Dios es de las cosas más bonitas que uno puede hacer en esta vida, sobre todo porque Él, es un Padre que nos escucha y que siempre nos trata de mostrar el camino, lástima que pensamos que solo contándole nuestros problemas las cosas se solucionarán.

Nunca he vivido una Pascua de la forma en que la viví junto a la comunidad, si bien iba a misa y estaba con mi familia, para mi la Pascua no era más que unos días de feriado en los cuales uno cumple con ciertas tradiciones y listo.

La Pascua es mucho más, es darse cuenta de cómo Jesús dio su vida por nosotros, es un tiempo para reflexionar sobre lo que Él vivió, y de cierto modo encontrar así respuestas a nuestra vida, y sentido a varias cosas, para ello la clave creo que está en la oración y en hacer silencio para escuchar a Dios.

Las cosas no cambiarán de un día para el otro, ni dejarás de tener problemas si le dedicas más tiempo a Dios, pero una cosa muy valiosa es que junto a Él no tendrás miedo de vencer nuevos obstáculos, Él te concederá sabiduría y fuerza.

Esa convivencia me sirvió para aprender mucho sobre Dios y sobre mi, y una cosa que me pareció muy importante es que si tu crees… creas lo que crees…

Pablo Merchán del Hierro